El presente no llegó solo.
No apareció de golpe,
ni fue un accidente
(me lo digo en introspección).

Tenía 23 años.
Y aunque el mundo me veía seguro
(eso creería yo),
por dentro estaba lleno de preguntas.
Dudas suaves.
Miedos callados.
Y una certeza extraña:
algo mejor estaba por venir.

Fue sembrado
por una versión mía
que caminaba —vivía— con miedo
y, aun así, avanzaba.

Ese año aprendí a sostenerme.
A habitar procesos.
A entender que crecer
no siempre se siente bien
mientras sucede.
Sigo aprendiendo:
todos los días es un habitar distinto.

Entre pasantías, horarios largos
y decisiones que pesaban,
la Ingeniería dejó de ser solo estudio
y empezó a ser carácter.

También fue el año de los vínculos.
Amistades que se volvieron refugio.
De esas que no necesitan presencia constante
para seguir siendo hogar.
Hoy hablamos poco,
pero cuando hace falta,
ahí estamos.
Siempre.

Ese año empezó a cerrarse
una de las etapas más puras de mi vida:
la de estudiante universitario.
Cerrar duele,
incluso cuando sabés
que es tiempo de avanzar.

Y fue un año de amor.
De un amor largo, profundo, compartido.
Un amor que enseñó a caminar acompañado,
a entregarse sin garantías,
a crecer sin saber cómo terminaría.

No todo fue claro.
No todo fue fácil.
Pero todo fue necesario.

Hoy no miro atrás con nostalgia.
Miro con gratitud.

Porque esa versión mía —
la que dudaba, la que temblaba, la que confiaba—
fue la que preparó este presente.
La que sembró sin ver la cosecha.
La que siguió
cuando todavía no había señales.

Diez años después,
entiendo algo simple y profundo:

Mirar atrás no es volver.
Es reconocerse.
Es honrar el camino.
Es agradecerle a quien fui
por haber creído
cuando todavía no sabía.

Esa versión me preparó.
Y hoy la abrazo desde la verdad,
mostrándola al mundo,
no desde el silencio.

Porque ya no es tiempo de esconder
ni de callar.
Es tiempo de vivir y de mostrar.

Y como dijo Amalia Andrade (al final de la carta les dejo el post).
en uno de sus últimos posteos:
“Quiero ver todo lo que hacen”.

Esto también viene desde ese lugar.

Un abrazo,
nos leemos.

Mikel 🙂

Posted in

2 responses to “Esa versión del 2016 me preparó para vivir este presente…”

  1. Avatar de aymari criollo
    aymari criollo

    Hermoso Mikel, totalmente lo vivido nos preparó para hoy.
    PD: amo a Amalia

    1. Avatar de Mikel Arteaga

      Lo vivido nos va a llevar a lugares increíbles 🙂

Responder a aymari criolloCancelar respuesta

Descubre más desde Mikel Arteaga

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo