El que quiere estar,
lo demuestra, lo dice y lo manifiesta.
Ya no tenemos 20 años
para estar pidiendo atención
ni dudando de lo evidente.
Hoy sabemos que la energía es limitada,
que el tiempo avanza
y que la vida no espera.
Por eso ahora es distinto:
es todo o nada.
Hoy es acompañar al otro en sus procesos
mientras yo también transito los míos.
Entonces, ¿para qué vacilar?
¿para qué perder el tiempo?
Dejamos de vivir muchas cosas
por miedo a sentir,
por miedo a involucrarnos,
por todo eso que nos dolió ayer.
Pero hoy sostengo algo:
todo se transforma.
Esa tristeza que alguna vez dolió,
en algún momento
también será felicidad.
Parto de un principio simple, casi universal:
la energía no se crea ni se destruye,
solo se transforma.
Entonces partamos desde ahí:
desde estar,
desde vivir,
desde sentir.
Demostremos el amor,
digamos lo que sentimos,
entreguemos lo que somos.
No dejes que la vida se te pase en la duda.
Viví.
Da lo que tenés.
Porque al final…
todo se transforma.

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